Los griegos creían en dioses, teniendo los suyos propios, pero, al contrario de los egipcios, no estaban supeditados a la rígida autoridad que emana del templo; respetaban siempre a los dioses ajenos sin que dios alguno les inspirase una reverencia profunda. Librepensadores y dispuestos a aceptar cualquier forma de creencia, cuando, finalmente, sus navegantes y mercaderes llegaron a Egipto, no vieron en Imhotep una deidad rival sino a su mismo dios bajo un nombre diferente; y lo llamaron Imuthes, cuyo nombre enlazaron al de su dios de la medicina, Esculapio.Los griegos, como sus antepasados nómadas, y como los egipcios, creían en el origen sobrenatural de las enfermedades y también invocaban la ayuda de los dioses, en sus infortunios, para que los curaran y los libraran de las dolencias físicas.
[Fuente: Haggard, H. (1941) El médico en la historia.]

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