domingo, 3 de septiembre de 2017

Una tormenta de domingo

Un domingo de diciembre de 1905 estalló una tormenta sorpresiva y violenta, dejando calles de Tigre y San Fernando bajo agua.
El furioso oleaje del río, destruyó parte del muelle situado en la prolongación de la calle Ayacucho. Completamente aislado en la parte de afuera, quedó el guardián del muelle Isaías Martínez, quien temiendo que la corriente lo arrastrara, atóse a la casilla y de allí comenzó a pedir socorro con ademanes y gritos desesperados. La prefectura mandó un bote y un remolcador que no pudieron acercarse. Entre tanto, el desgraciado guardián corría peligro de morir ahogado, delante de más de mil espectadores imposibilitados de prestarle la menor ayuda. Entonces fue cuando Marcelino Carbonell, dando pruebas de un valor inaudito, se arrojó al agua llevando un salvavidas y atándose una soga al brazo. Después de una lucha furiosa con las olas, llegó al sitio donde estaba el guardián, y sosteniendolo en el salvavidas, lo trajo, nadando, hasta el murallón, ayudado por los jóvenes Silverio Meralla y Enrique Soldavini, que desde tierra recogían el cable a que venían ligados Martínez y Carbonell.












Fuente: Caras y caretas 1905 8(376)

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