La policía madrileña tuvo noticia de que debía llegar a la ciudad un anarquista llamado Ceferino Gil Cruz, dispuesto a cometer atentados que tan triste fama han dado a quienes profesan tan extremas doctrinas.
El inspector señor Cano y el agente Mariño, visitaron la casa de Antonio Apolo, director de El Rebelde, y en ella encontraron durmiendo al individuo a quien buscaban. En sus ropas fueron hallados varios cartuchos de dinamita y algunos fulminantes.
Esta detención ha dado margen a la de otros anarquistas, entre ellos la del mencionado Apolo.
Fuente: Caras y caretas 1904 7(316)



No hay comentarios:
Publicar un comentario