Hubo antiguamente un tiempo muy lluvioso. Todas nuestras mejores tierras se inundaron. El agua subió más y más. Cubrió, por fin, a las montañas. Los hombres vieron venir el agua. Para salvarse corrieron a las rocas, convirtiéndose unos en lobos y otros en pájaros. Después bajó el agua. Esta es la razón porqué a los hombres y a los pájaros les gusta posar sobre las rocas.
Fuente: Anales del Instituto de Etnografía Americana, T. 2, Mendoza. Recopilador: Gusinde
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