Los habitantes de las islas de la Patagonia Occidental recorrían desde quién sabe cuantos siglos los canales donde encontraban los mariscos en tales cantidades que los conchales proclaman en desfile de muchas generaciones. Los indígenas conocían las loberías y se acercaban a ellas anualmente para cobrar muchas piezas. El cuero de lobos marinos llegó a ser la materia prima para los techos de sus rucas.
La lucha por la vida enseñó a los indios canoeros que no siempre podían esperar a que una ballena varara en sus playas para realizar un festín. Aprendieron a herirlas con sus arpones de hueso y a perseguirlas con sus flotillas de canoas. Descubrieron que ciertas formas de piraguas eran más convenientes que otras. De esa selección resultó el arte naval de los aborígenes, arte que maravilló a los conquistadores.
Las afamadas dalcas que deslumbraban a los españoles, motivaron comentarios muy elogiosos de diversos cronistas. Entre ellos, Diego de Rosales, en su Historia General del Reino de Chile, después de comentar cuán bravíos eran aquellos mares del archipiélago de Chiloé, añade que "era imposible que ninguna embarcación pudiera surcar por ellos como lo han experimentado, que ni barcos ni chalupas, ni fragatas, ni otro género de embarcaciones con que han probado los españoles navegar aquellos golfos, son tan a propósito como estas piraguas de tres tablas, porque todas las demás embarcaciones peligran y zozobran en aquellos tempestuosos golfos que hay entre las islas, y sólo ésta camina segura sobre las espumas. Y así, no sólo los indios sino los españoles desechan otras embarcaciones y sólo navegan en éstas, fiándose solamente a tres tablas cosida con una soguilla."
En la localidad de Cailin, isla de Chiloé, se estableció en el año 1766 una misión que tenía por propósito cristianar a los indígenas. En vista de los resultados que habían tenido previamente con los indios hiliches, chonos y caucahues, se propusieron hacer explorar las regiones de más al Sur, para buscar indios de otras tribus.
El contacto con los representantes de los indios cálenes despertó tal entusiasmo en la misión de Cailin que el 23 de octubre del mismo año se fletaron cinco piraguas. Iban en esas embarcaciones treinta y cuatro indios, cinco españoles y el misioero José García Martí.

El diario de García Martí es minucioso. Abunda en informaciones que algún día podrían llegar a ser útilis. "De esta nación Cálem hai en estas islas alrededor de Guayanesco una familia llamada Jorjuip, que consta de cuarenta i siete personas que ya estan en misión; lo demás de la nación vive en la costa de de la cordillera, entre 48 i 49 grados de altura austral, i por esta altura pocos más minutos entra al este el estero a canal llamado Cálen, por donde se comunica la nación con los lecheleyes, nación dócil; entre esta nación tiene nombre el caballo, la medalla i otras cosas propias de los españoles; lo cierto es que si hai españoles perdidos, lo más verosímil es que aquí andan sus descendientes, i a mi juicio, el estero Cálen comunica con el estrecho de Magallanes. La nación Tayatafar que vive entre 48 i 49 grados de altura por el archipiélago que se avanza en la travesía al sudoeste i se comunica con los requinagueres, dice que hai por allí cerca una isla llamada Anafur, que quiere decir isla de jente perdida, i que tiene mucha jente; quizas pueden ser descendientes de naufragos." Diario del Viaje i Navegación hechos por el Padre José García de la Compañía de Jesús desde su Misión en Cailin en Chiloé, hacia el sur en los años 1766 i 617

Fue la expedición de Juan de Ladrillero, 1557-1559, la que descubrió el famoso canal de valor estratégico que hoy se conoce como Messier y que corre a lo largo del archipiélago Wellington. Se supone que los indios requinaguerres, que habitaban el Sudoeste de las islas Wellington, presenciaron la odisea de Cortés Ojea con su navío San Sebastián, en 1558, mientras efectuó, durante seis meses, las labores de construcción del bergantín San Salvador en una isla que los aborígenes denominaban "Anafur".

El nombre cálen fue una designación gentilicia por sus enemigos los caucahues que pertenecen al gran grupo linguístico chon en cuya forma dialectal tehuelche de Santa Cruz se encuentra la palabra cálel que significa mar. ¿Cómo se denominaban los llamados cálenes cuando se referían gentiliciamente a su tribu? Este dato no fue consignado por García Martí. Pero los aborígenes que viven actualmente en la misma región, a su lengua aksánas se refieren a ellos mismos por el nombre kaueskár que significa "piel dura" (kaues: piel; kar, designación terminal de todo lo que es duro).


1 comentario:
cuando hablan de la Nación Calém, se refieren a los grupos étnicos de esa zona o a un grupo en particular?? y cuales serían los limites de esta nación?
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