Apolo, según dice la leyenda, comunicó todos sus conocimientos de la medicina al centauro Quirón, hijo de Cronos, que era mitad caballo y mitad hombre; y a Quirón, que era muy versado en historia y en música, así como en medicina, le fue encomendada la educación de los héroes Jasón, Hércules y, muy especialmente, Esculapio, que con el tiempo, estaba destinado a ser el gran dios griego de la medicina, más grande aún que Apolo.Según dice la fábula, Apolo era el padre de Esculapio, y Coronis, una doncella de Tesalia, era su madre. Quirón instruyó al niño Esculapio en el arte de curar y éste, a medida que crecía, llevaba a cabo grandes hazañas en medicina.En los poemas de Homero, Esculapio figura como príncipe de Tesalia, y dice de sus hijos Macón y Podalirio, que mandaban bajeles de vela y que eran buenos médicos en la práctica de su arte. Como era de esperar, las heridas de arma blanca eran de gran interés para los belicosos griegos. En la Ilíada se halla la descripción detallada de ciento cuarenta y siete de estas heridas y el hecho de que, de éstas, ciento catorce causaran la muerte, a pesar de chupar la sangre y de aplicar bálsamos de yerbas calmantes, no dice mucho en favor de la maestría de los cirujanos de aquella época.
[Fuente: Haggard, H. (1941) El médico en la historia]

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